jason_stathamSe rumorea que Jason Statham podría haber incluido en sus contratos una cláusula donde se estaría especificando que los sopapos a repartir por parte de su persona deberán guarnecerse siempre con un efecto de sonido concreto, distinto en volumen y particular en matices frente a los que puedan propinar el resto de intérpretes, que por su parte siempre actuarán en defensa propia.

En el aparatoso cine de acción de nuestros días hay que poner mucho oído para percibir las pequeñas cosas, por eso el sonido de los puñetazos, que en la vida real suenan a estropicio, en las películas se recrea reproduciendo el guantazo en la palma de la mano, golpeando un buen bistec contra el canto de una mesa o dándole una somanta a un sillón de cuero viejo con un manojo de apios frescos.

Ahora, fuentes no del todo fiables pero sin duda entusiastas apuntan que Statham, que reniega de la pantalla verde y lleva tiempo reivindicando una categoría en los Oscar para los especialistas que se parten la cara en las escenas de acción aunque él en la vida real lleva guardaespaldas porque no quiere líos, habría dado con una novedosa receta sonora para singularizar sus hostias. Lo que parece estar claro es que mientras las del resto suenan normal, las suyas suenan fino, mejor entonadas, tienen una fonética más completa y esto se debe sobre todo a que es británico, a que las pronuncia, por tanto, en profundidad, y a que las suelta como una firma en el aire, trazando un aroma cinético y poniéndote en la cara un toque de distinción. Lo que se dice un gentleman. Sea como sea, qué bien siempre Statham.

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