Heavens_Gate
Hay una película que no he visto nunca y es La puerta del cielo, el legendario proyecto de Michael Cimino y un título que en 1980 arrasó con todo. Primero con la United Artists, que tuvo que ser rescatada por la Metro cuando el italoamericano reventó el presupuesto mil veces; luego con la carrera de su director, que había triunfado con El cazador pero que lo iba a tener crudo en adelante, y después, como onda expansiva, con el llamado Nuevo Hollywood, que era la pachanga que tenían montada Coppola, Robert Altman, George Lucas, William Friedkin y otro puñado de luminarias que les doraban la píldora a los grandes estudios para que les pagasen las farras, en principio particulares pero que al fin y al cabo disfrutábamos todos.

Aquel anti western no lo he visto nunca porque jamás supe cuál era su versión buena, de metraje oscilante en cada edición, y estas son cosas que ponen muy nervioso al sibarita que se quiere siempre el cinéfilo joven, tan bobo y tan de mirar el dedo cuando le están señalando la luna. Desde entonces, Cimino ha hecho algunas películas pero se le ha tomado por el pito del sereno, así que él ha decidido ir cambiándose el sexo mientras el mundo se iba rindiendo a su talento muy despacio, hasta que hace unos meses ha presentado una versión íntegra de aquel título que le hizo padecer más que una novia fea pero con las tetas grandes.

Ahora, con 74 años y La puerta del cielo un clásico, Cimino dice no frecuentar a sus colegas de las películas porque hacen el cine muy en serio: “¿Tarantino, Scorsese? ¡Son adultos! Yo sigo siendo un crío, así que prefiero echar el rato en Colorado con los vaqueros, que montan a caballo y disparan y son más infantiles”. Este año veo tu película, chavala, de este año no pasa.

En CINEMANÍA

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