¡Hola, amigos de la interacción!

Me pidieron que escribiera aquí una columna regular y llevo meses posponiendo el asunto por falta de ideas (bien, tampoco es que ahora las tenga, ya iréis viendo), pero en lo íntimo sé que es desidia, porque escribir para Internet me devalúa los pensamientos, no me place y no me parece cosa nutricia. Pero bueno, que ya me pongo, será un momento; tecleo esto y voy facturando, sí.

Internet genera realidad, estaremos de acuerdo, pero, ¡seamos ciberrealistas!, se trata de una realidad… virtual. ¿Qué os ha parecido eso? Lo que me preocupa es que las redes sociales, los meneítos y el F5 están resultando la herramienta perfecta, más efectiva que la televisión ya que aquí fantaseamos voz y voto y nos vamos enjabonando, para mantenernos desorientados y permanentemente distraídos. Somos ya una plantación de girasoles, efectivamente, y si mañana se muere otro Michael Jackson, pues posponemos la revolución, que yendo ligeritos habrá tiempo para todo. ¡Me gusta, no me gusta, soy fan! Eo, tecnólatras, mirad allí, que os han sacado un cacharrito nuevo ¡para ser más libres! Ya somos los esclavos perfectos, eufóricos y complacidos en la autogestión, centinelas de nosotros mismos y profetas de una democracia universal. ¡No a la guerra! ¡Mira uno que fuma! Estupendos animalitos de labor, autistas pluralistas al sol que más caliente. Ésta es toda la cocaína que necesitábamos; nivelado todo por lo bajo, se acabaron las categorías y todos somos prominentes. Qué bien se está en Internet, y qué eficacia, qué inmediatez. Autopistas de la información, mis cojones marineros.

Me dijeron que escribiera aquí lo que me viniera en gana, no sé si cada quince días o una vez al mes, tengo que preguntarlo. Que acaso tuviera en cuenta que los enlaces y el marear siempre suman, pero no tengo intención, no voy a hacerlo, y antes que un link (¡link!) os pongo una nota al pie, que es algo que se hace mucho en la academia para casi nada nunca, por torpeza y para apear de ti a la gente, para desembarazarse. En Internet, como en la academia, todos escribimos pero nadie lee, lo cual es también ventaja: el lector de Internet no es agudo porque no puede serlo, así que apelo a su ordinariez y a su mala crianza para librarme.

Me gustaría que ilustrasen todas mis columnas con fotos de muchachas modernas en actitud casual. Eso no creo que suponga ningún problema porque esta revista es muy así. Un Roy Stuart me viene bien. También he pedido que cierren los comentarios pero me han dicho que apechugue, que aquí no es posible la última palabra. La democracia, claro.

En fin, me pregunto cuánto tiempo llevamos aquí, los numerarios de Internet. No sé cuánto llevamos aquí instalados pero las conclusiones son cada vez más claras: esto sirve para la vigilancia, el follar un poco a dedo y los linchamientos. Lo demás es ilusorio. Ruido.

Ahora salgo de casa, gano la calle, me cuelgo un cigarrillo de los labios como un hombre nacional y procedo a buscar la violencia, el drama y, tal vez, la epifanía. Soy una persona precisa e individual, justo la persona que soy y nunca un periodista. ¿Qué la vida trae limones?, pues haremos limonada. Voy a darle unas vueltas a todo esto. Ya iré contando. Y a los internautas que Dios os perdone porque yo no pienso hacerlo.

En VICELAND

Anuncios