La gente buena de Spotifare me ha pedido una sesión y me he marcado este fristail para que baje Dios y lo vea.

Yo siempre había sido de elepés, de una cara y la otra, de pasarle un paño al vinilo y acaso, con el tiempo, posarle un peso a la aguja, calderilla, algo suelto, para que nigún arañazo pudiese obstar la escucha. Recuerdo esas liturgias como parte constituyente de mi educación musical, aunque de un momento a otro ustedes van a constatar que mi educación musical es breve y jaculatoria. Concebí el elepé como obra unitaria (tal vez fuera algo aprendido de los sinfónicos) hasta que me vi abocado a la dispersión de esta era en que ya nadie baila y todo el mundo es DJ™; y hoy lunes, porque ustedes lo han querido, he aquí lo que vengo escuchando mientras trazo planes, viviendo el déficit.
Haber pedido muerte.

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