homosamplerEloy Fernández Porta, neologista de lo afterpop y simbionte de la llamada generación Nocilla (pijada mediática que, cual caldo gallego, no alimenta pero calienta el cuerpo), nos dará un disgusto un día porque en su literatura, tan preocupada por la urdimbre de la contemporaneidad, se expone al derrame cerebral y se diría, allá por las doscientas páginas de lectura (cuando el discurso se le ha encabronado y el lector está ya echando el bofe y ha tirado a tomar por culo el lápiz de subrayar), que lo sufre. Sufre el derrame pero, con un par, lo asimila y tira millas en su “no-ficción”. Eso está bien. Subtitulado “Tiempo y consumo en la Era Afterpop”, Homo Sampler es un ensayo tricéfalo acerca (y creo que cito) de este presente sin duración donde se nos ha hurtado el intervalo para meditar sobre la experiencia. Grosso modo, porque en realidad es más complejo, va de otras cosas, puede incluso que se trate de una hermenéutica del hoy a través de la cultura toda, o del zeitgeist, que se dice; y tiende a hilar fino, casi hasta la psicopatía. Es en esa sobreelaboración y en su tangencia con lo académico donde el asunto pierde algo de brío, aunque por momentos atrapa y en general se lee bien hasta que deja de hacerlo, sosteniéndose en el itinerario que no en el destino, que ni el autor sabe bien cuál es pero que da igual porque el libro se esfuerza en la humorada y se consigue, efectivamente, guasa pura, una cosa de hacer risa más ocupada en mantener la panorámica que en trazar alguna ecuación. (Un inciso: jamás escuchen a los exégetas del Porta, ¡son más brasas que los de Bukowski!) Entre sus logros me parece destacable la medición de la ironía, tan grave en el fondo como liviana en apariencia; tan hiriente sólo si el lector quiere y nunca crispante, lo que quizás responda a un equilibrio entre lo que se dice y el cómo se dice que esté haciendo de éste un libro bueno. El Porta está para que lo aten, pero como un cencerro, lo cual no hace sino sumar. Mola.

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