vulvaMe obsequian, los señores de Vivaeros, con una muestra de Vulva Original, que más que como perfume se presenta como entretiempo olfativo y como capricho específico. Vulva es fragancia de vagina compuesta de miristrato de isopropilo, agüita clara, farnesol (un bacteriostático) y algún tipo de destilado al que llaman discretamente “aroma”, que imagino será el principio activo. La idea es perfumarse la tabaquera anatómica (ese hueco próximo a la muñeca donde se depositaba el rapé antes de esnifarlo) y a partir de ahí salpimentar los días y las horas y hacer del gris, gris marengo.Vulva es una fragancia plana, que no acaba de templarse y claramente apócrifa. Se aproxima pero no llega y la primera impresión que nos despierta es que todo coño es irrepetible, irreproducible y efímero. Para ser honesto he de decir que huele un poco a horcate, a correa quemada de moticultor, puede que a orín equino; que con suerte nos traerá una noción de infancia, un recuerdo de genitalidad y desaseo, poco más. Pero tampoco nos precipitemos, puede que no sea un fracaso: como todo perfume, Vulva actuará en consonancia a la química corporal del usuario, y si el usuario está muy dispuesto a eclipsar cualquier coño real de su memoria y asimilar la mentira, quizás será capaz de enfatizar masturbaciones austeras y en un momento dado implantar ilusiones románticas, acaso evocar hechos que jamás se dieron y un poco nublar el criterio. A un ayuno de meses puede incluso que lo confunda sin demasiada dificultad. El erotismo, al fin y al cabo, es un invento del hombre, y asistirlo es cosa de cada uno. A mí, no puedo evitarlo, me llena de júbilo que tal cosa exista.

Aunque sublimados, hablamos de coños, así que el asunto requiere una inversión, en este caso de euros (19,90 por 2ml), pagaderos en esta dirección.

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