Acudo a una película alemana muy bien titulada que me ha de servir para salir de este mes, para ausentarme un poco de junio, que es un mierdas. Acudo convencido de que las películas más viejas que uno, al estar muerto todo en ellas y arruinados los lugares donde se suceden, ofrecen una confortabilidad fuera de serie y se miran como se ausculta un ancestro, sin los riesgos de la contemporaneidad, sin rastro de paranoia. Lo desaceleran a uno y luego se vuelve a la actualidad, al cuerpo presente, cuando el rollo de créditos (y esto es gratuidad estética porque entonces no se acreditaba a casi nadie), se retorna al ahora, digo, con la valija de andar por casa y se va tirando, igual un poco más ligero. La asisto en una copia nefasta, que titila en las escenas de riesgo y en esa música boba de peripecia bien resuelta, de paso en falso resuelto felizmente cuando un alpinista pierde pie en una primera escena lúdica.

Pero aunque La montaña en llamas (Luis Trenker, 1931) empieza como una peli de alpinistas pronto se horizontaliza en gran guerra, en unas hazañas bélicas de trincheras, tiras y aflojas y disparos como sonatinas, un tanto quejosos en esta copia tan mala y tan carente, sacada de Internet y subtitulada morosamente en italiano.

Trenker también dirigió La gran conquista, otra película tituladísima, de empecinados, con sus crestas, sus laderas y sus ambiciones, pero de esa casi no me acuerdo. Arnold Frank o Leni Riefensthal firmaron otras de aquellas pelis de montaña tan frecuentes, que eran un poco, por lo de los Alpes y por naturaleza, el western de los alemanes. Hoy creo que ya no se hacen y que “Luis Trenker” es una marca de ropa chustera. Y que Alemania la han quitado y han puesto una refinería.

Y luego se estropea el CD y lo quito y me conformo con hacerme a la idea: La montaña en llamas es la idea de una montaña un poco infestada, con gente dentro, soldados en retirada y así. Es, por tanto, un cascarón, una montaña frágil y populachera, muy bien pensada como arquiescenia, pero que no sirve en junio, no funciona. Y así hasta el mes que viene.

En CINEMANÍA

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