Escribir de cine tiene algo de literatura bastarda, como hacerlo de fútbol o de cocina. Leer de cine es otro cantar, a menudo un aventurarse en los páramos y volver embarrado y de vacío; con suerte, matar el hambre cuando lo que había era un buen apetito. Leer de cine resulta, a veces, más sufrido que el mismo escribir.
Dejando aparte las traducciones de algunos títulos estupendos -casi siempre de entrevistas con cineastas- y pese a las notables ediciones temáticas con que algunos festivales vienen a completar su oferta cultural, la mayor parte de libros de cine que se escribe en castellano tiende a la coyuntura, al academicismo brasa o a la base de datos insulsa, tan persistente como inútil en tiempos de unos y ceros. Literatura no son casi nunca. Cada vez son más caros de ver ensayos como los de Pere Gimferrer, piezas a la altura de Horacio Quiroga o loas tan sentidas y bien medidas como las de Fernando Savater. Por eso mismo no deja de ser una grata sorpresa el toparse en la sección de novedades con dos titanes como Pilar Pedraza y Agustí Villaronga, ella firmante de algunos de los mejores momentos góticos de nuestra literatura en títulos como Arcano Trece o La perra de Alejandría; él, sin duda, el director más atípico, libre y turbador de la cinematografía europea, responsable de películas como Tras el cristal, El mar o Aro Tolbukhin. Cada uno tan propiamente suyo y ambos los dos empacados en un mismo volumen.
El libro lo edita Akal en una colección dirigida por Francisco López Martín y en sus páginas la dama oscura saca a bailar al perro verde, y su danza habla del mal como enfermedad, entiende que no hay que disculpar a los creadores proporcionándoles coartadas “a posteriori” y sostiene que la transgresión es un derecho fundamental del arte. Y dice muchas más cosas de interés, todas a cuento del cine del mallorquín. Tiene unas magníficas portadas metalizadas que lo dificultan para el escaneado pero que dan una idea de su aquilatado, y lo traigo aquí sin más, porque quiero que conste y porque leer de cine, a veces, sí, es un gustazo.
En CINEMANÍA

Octubre 14, 2008 at 5:07 pm
Villaronga es ése hombre del cine de aquí que no todos conocen porque no se atreven con él, porque el siniestro eco que tuvo su obra maestra, Tras el cristal, echa para atrás a la mayoría. Pero lo de Tras el cristal no fue cosa de una sola vez ni casualidad, 99.9 y El Mar hablan de lo mismo pero de distinta manera, como debe ser.
Este libro es una alegría, porque lo que usted dice de él no parece mentira y de Pilar bien que nos podemos fiar todos. Corro a por él!